Todo castigo es travesura

Como ser racional, cada cuerpo debe aceptar que los valores son importantes para llevar una vida buena y pacífica. Ellos dictan cómo la gente debe comportarse. La violación de las leyes o el exceso de los límites es un acto punible, de lo contrario todas las leyes se convierten en una farsa. Como miembro de la sociedad, nuestros derechos están limitados por nuestros deberes, y nuestro principal deber es respetar y obedecer estas leyes.

Nuevamente, de acuerdo con la teoría de la ‘catarsis’, el mal debe ser castigado. Si el mal no se castiga o un crimen queda impune, también se anima a otros a cometer o imitar el mal o el crimen. Además, si la puerta del mal no es castigada o dejada impune, aquellos que son buenos y respetuosos de la ley, comenzarán a odiar a la derecha y serán impulsados ​​a seguir el mal ejemplo. Así, el respeto por las leyes y la justicia exigen que se imponga algún tipo de castigo al malhechor, al criminal o al transgresor. El castigo físico, moral y social ha sido justificado. Por lo tanto, el castigo no es una travesura, por otra parte tiene por objeto ahuyentar y refrenar toda clase de travesuras.

Son delitos punibles todos los delitos sociales y políticos como hurto, hurto, cohecho, adulterio, seducción, estafa, narcotráfico, falsificación, contrabando, estafa, deformación, asesinato, traición, sabotaje, quisling. El alto gráfico actual de todos estos males se debe a la intrepidez de las leyes oa la laxitud de las autoridades que imponen las leyes. El miedo puede ser el mejor maestro si es un elemento disuasorio estricto. La base psicológica del castigo es el «miedo». El castigo es necesario para erradicar o quemar los delitos pero la ley debe caer con mano dura.

Los castigos más comunes por varios delitos que prevalecen en el mundo son el encarcelamiento, los destierros, la pena capital, la horca, la electrocución y la ejecución; los azotes públicos también se practican en algunos países musulmanes.

Ya sea que estos castigos sean buenos o malos, justificados o dañinos o propicios, están siendo otorgados y ejecutados o practicados en el mundo actual. ¿Por qué es necesario el castigo o cómo se puede justificar?

Las leyes están hechas para los hombres, no los hombres para las leyes. La ley es un freno al exceso y no un acicate. Esta definición es también una prueba de derecho. El objeto de la elaboración de leyes es remediar el agravio y no causarlo. Los psicólogos y juristas modernos han presentado nuevas teorías sobre el castigo. Algunos incluso llegan al extremo de que todo castigo es una travesura y debe ser abolido. Otros desean acabar con la pena de muerte. Ningún cuerpo niega la necesidad de la ley, no hay necesidad de legislatura, ejecución, fuerza policial y tribunales. Pero los hombres no son ángeles. Necesitan orientación, verificaciones y controles. El propósito de la ley no es simplemente juzgar lo que está bien y lo que está mal, lo que es justo y lo que está mal, lo que es bueno y lo que es malo, sino que también deben premiar la virtud y castigar el mal. Es el camino de Dios y se hará cumplir con toda seriedad.

Deja un comentario