Humanidad transeúnte

M. Á. Contreras Betancor|

Voy a contar.

Hay siglos que pasan como si de un año se tratase. Es probable que los fastos por una determinada centuria ocasione el descubrimiento de matices, de sutiles mensajes habitando una botella. Resulta posible que usted tenga la fortuna de vivir el año en el que se celebra el centenario del fallecimiento de un escritor… de un narrador y de un notario. Pero no de uno cualquiera –olvide el culto a la personalidad– y sí de don Benito Pérez Galdós.

GALDÓS. Una biografía (Tusquets, 2020) de Yolanda Arencibia.

El trabajo de la catedrática emérita de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ganador del XXXII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias) hace un recorrido por la obra del autor grancanario, desmenuza su producción literaria, adentrando al lector interesado o acercando al neófito, hasta las calderas del ingente trabajo del novelista ¿sólo novelista?, cuya lectura, sea cual sea el texto elegido, transporta al leedor al presente de España. Así es.

Pero no es el contenido indicado el único ingrediente de este trabajo literario, Arencibia también reflexiona sobre el Galdós íntimo; el ‘desmemoriado’.

Sirve la lectura –estoy convencido– para enterrar (pero sobre todo, para descubrir las bondades) los tópicos que tanta ignorancia han propagado, esos mismos que se han encargado de cegar la razón. En tal línea acude a la memoria la infamia que sostiene que el literato se sacudió los zapatos antes de embarcar con rumbo a la Península y así desprenderse de cualquier recuerdo de su tierra. Los únicos zapatos (literarios) que se sacudió Pérez Galdós se encuentran en La desheredada (1881): “Sacudiré la tierra que se haya pegado a las suelas de mis botas, y diré: Ya no más, ya no más lodo de las calles”.Y en el capítulo 7 de Misericordia (1897): La segunda vez que Benina ‘abandona’ a doña Paca, «jurando y perjurando que no volvería» a pisar aquella casa, y para reafirmarse en su decisión se «sacudía sus zapatos para no llevarse pegado en ellos el polvo de las esteras»… ¿Queda claro?

Mas antes de llegar a la aportación que nos ocupa, debo recordar como resuenan los ecos del gran trabajo biográfico, Vida de Galdós, firmado por Pedro Ortiz-Armengol, considerado, con razón, una de las mejores aproximaciones al genio de la Calle Cano. Pero el tiempo pasa y surgen nuevas propuestas… Y en eso estamos.

Continuando, puedo decir que GALDÓS… sustenta su clave de bóveda en torno al creador de unos textos tan próximos que resulta difícil no afirmar que podrían haber salido de imprenta hace dos meses, dos años o tres semanas; ofrece una visión casi completa del ser humano palmense y matritense que sufría por su relación con los libreros, el pirateo de sus obras, adoraba la música, la poesía; apoyaba a los jóvenes que apuntaban maneras en la cosa literaria; ayudaba a quien se lo pedía… Ya sé que usted, o usted, (seres incrédulos) sentarán cátedra levantando un edificio en cuyo frontispicio esculpirán la frase definitiva, sea esta amable o un exabrupto garbancero. Que lo disfrute, pero no olvide que el genio, que el hombre, está: siempre está presente.

Y termino.

Se puede hablar (y ahí lo dejo) que la propuesta de la también directora de la Cátedra Pérez Galdós es –o podría ser– una herramienta para confirmar el canon galdosiano, y puesto que ando por estos caminos, aprovecho para recordar la opinión de Germán Gullón, uno de los grandes expertos en la obra del grancanario,  https://cutt.ly/yf1a5S6 a pesar del malestar que esta afirmación –lo del canon– pudiera suscitar. GALDÓS. Una biografía es un gran trabajo digno de ser disfrutado, tanto por tirios como por troyanos e incluso por unos seres que únicamente recuerdan a don Benito Pérez Galdós cada vez que se tropiezan con su imagen, esa imagen de la vida que es la Novela.

P/D: Las características de este tipo de trabajo –múltiples datos, fechas…– puede ocasionar erratas, y así sucede en varias ocasiones con los años –los errores continuaban en la Tercera edición–. En otro orden de cosas, a pesar de que las preocupaciones de Galdós por su situación económica, según manifiesta la autora, es una constante a lo largo del texto, Arencibia manifiesta en un momento determinado todo lo contrario, aspecto éste que genera cierto desconcierto.


©Texto: M. Á. Contreras Betancor

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