De verdades y lealtades

|M. Á. Contreras Betancor|

Mía es la venganza, y la retribución; a su tiempo el pie de ellos resbalará…

En los albores de la historia que ocupa estas líneas, uno de los personajes con mando en plaza reprocha, no sin cierta desgana, a uno de sus brazos ejecutores su creencia de que “los dioses son una invención de los hombres” y claro, tamaña blasfemia debería acabar con el osado entre el fuego purificador, pero no teman, porque el rey francés Felipe IV, (Capeto él), tiene otros asuntos más importantes entre manos y precisa de toda la atención de sus hombres de confianza para que el infierno en la Tierra que lleva su sello goce de buena salud.

En la novela 1314, la venganza del templario (M.A.R. Editor 2019) de Francisco Javier Illán Vivas, el escritor murciano nos presenta un episodio de barbarie en tiempos en el que esta forma de hacer política, de convivir y sobre todo, de sobrevivir, tenía poco de bárbara. Y es que si afirmara lo contrario entraría en esa dinámica absurda de encajar prejuicios, análisis y demás herramientas del siglo XXI a hechos acaecidos en la Edad Media… imagine el cuadro. Relata el también autor de Versos envenenados, el encono del rey francés por aniquilar la Orden del Temple, hacerse con todas sus riquezas y una documentación que podría dar pábulo a los sectores que no comulgaban con los cimientos sobre los que se edificaba el cristianismo, para inquietud, desde el más allá, de San Pedro. Quiero decir que la avaricia y el deseo de un poder omnímodo esconden el maldito miedo que anida en la ignorancia de muchos gobernantes, que como un buen aprendiz de brujo,  proyectaron entre unos súbditos que aplaudían (y en ello continúan), a rabiar a pesar de los sonidos provenientes del estómago.

Pero existen unas cuestiones de esta novela que me parecen sobresalientes porque subyace en toda la trama y entiendo que es asunto principal, y que no son otras que la búsqueda de la verdad y la lealtad. ¡Ay, Señor!, pues sí que estamos bien. Incluso, aparece un personaje –hijo del Profeta– con cierta querencia por cortar cuellos cristianos, que en un momento dado, jura y perjura que no pasará mucho tiempo hasta que “este país [Francia], sea convertido a las enseñanzas del Profeta”, y no pude evitar que mis pobres neuronas recordaran eventos actuales o pasados, según sea el siglo en el que se lea esta pieza.

Y sí, el trabajo de Illán Vivas, que obtuvo el Accésit del VI Premio Alexandre Dumas de Novela Histórica está bien cosido, con el ritmo preciso –usted decide–, y unos datos escogidos que huyen del enciclopedismo venido a menos y que únicamente busca fardar. La historia está ahí, esperando.


©Texto: M. Á. Contreras Betancor

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