Por esos azares de la vida

|M. Á. Contreras Betancor|

 

Supo ser nadie y todos al mismo tiempo.

Lo de menos es que a usted le importen mis sentimientos, y créame cuando digo que en esa afirmación no existe un ápice de resentimiento, de mala leche o tontadas por el estilo, porque usted y yo no tenemos el gusto de conocernos y por tanto no se nos ha dado la oportunidad de coger al otro en una mentira, en pillarlo al borde de un gesto amable, ni siquiera nos seguimos en la redes sociales porque usted y yo nos enredamos por otros lares. Y si no tenemos conocimiento mutuo de nuestras causas, ¿a qué viene preocuparse por cómo será el despertar o de qué manera sus lágrimas surcan las mejillas?, pero que “Cualquier lugar es bueno para el odio, hasta el supermercado”, jamás se me había ocurrido; a Luis Alberto de Cuenca, sí.

Por esos azares de la vida que tanto gustan a la vida, estos ojos que la tierra o un buen horno crematorio harán desaparecer, han tenido fortuna de leer Se aceptan cheques, flores y mentiras (Aguilar, 2018) que entre versos y cuentos hacen un recorrido por ciertas peculiaridades humanas que tan peculiares nos hacen, “Sé buena, dime cosas incorrectas desde el punto de vista político”…Y continúo por la senda hasta tropezarme con un magistrado a quien le gustan las chicas con botas y espuelas de ‘cowgirl’, según nos hemos enterado por su analista “antes de largarse al mundo libre”. Llega el amor que algo cura y así Cortaron el silencio con suspiros, jadeos…

Detengo el camino para que sea usted el único que asuma el placer de la lectura de estas piezas de Luis Alberto de Cuenca, porque quién sabe por qué «Le pagaba para que me matase, y se ha largado al Sur. Todas se marchan».


©Texto: M. Á. Contreras Betancor

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