Una gran mentira

|M. Á. Contreras Betancor|

la lealtad ciega es más efectiva que el talento.

Los acontecimientos que se desarrollan en Venezuela desde hace veinte años y que imagino, llegarán a su fin más temprano que tarde, harán las veces de un excelente fertilizante que enriquecerá la literatura de esa república hispanoamericana amén de un testimonio de esos años infames. De hecho, así está ocurriendo, por ejemplo, de la mano de la caraqueña Inés Muñoz Aguirre y del emeritense Golcar Rojas.

De éste último es la autoría de Te voy a llevar al cielo (2015), una novela a medio camino entre el género negro, la crónica periodística y el esperpento valleinclaniano. Un texto en el que la aparición del cadáver de la esposa de un jerarca del régimen chavista –socialismo criollo hasta la náusea–, sirve como telón de fondo para narrar las entretelas de una sociedad desquiciada, aterrorizada: casi que en proceso de un irreversible camino sin retorno.

Y es que la Venezuela adherida (porque así quizo el prócer corroncho) a ese lema tan caribeño que reza: “Patria o muerte, Venceremos”, no es otra cosa que una gran mentira instaurada como la verdad que liberará a las masas populares del yugo capitalista, y que se pasea por los despachos de ciertos próceres de camisa roja (que tapan bajo elegantes uniformes y trajes de diseño) mientras sus cuentas corrientes engordan a la misma velocidad que el pueblo revolucionario, destinatario del cariño del Gigante, adelgaza.

En definitiva, Te voy… (con una reedición en proceso), es una novela que por méritos propios debe ser leída, tanto por ser una obra literaria bien plantada, como por su valor como testimonio de una realidad que, a veces por cierta, parece superar los límites de la ficción, mas si el asunto no estuviera preñado de una tragedia insoportable, del dolor de miles de venezolanos, podría emparentar con el realismo mágico que tan buenos ratos nos ha hecho pasar.

Por cierto, existe una secuela… porque esto aún no ha terminado y que lleva por título El infierno de Edelmiro a la que me referiré con estas tres palabras: recomiendo su lectura.


©Texto: M. Á. Contreras Betancor

©Revista CONTRALUZ