Susana Hernández: “Nancy llevaba la destrucción en su interior”

|M.Á. Contreras Betancor|

 

Cuarenta años. Han transcurrido cuatro décadas desde que en la mañana del 12 de octubre de 1978 se descubriera el cadáver apuñalado de Nancy Laura Spungen en la habitación del Hotel Chelsea de Nueva York, que ocupaba junto a Sed Vicious, el por entonces bajista de los Sex Pistols, al que, sirva como anécdota, en algunos conciertos (o en todos), le desconectaban el bajo de lo mal que trataba el instrumento musical… Continuemos.

Hace un año, la escritora barcelonesa Susana Hernández, recibió la propuesta de escribir un libro con trasfondo musical y de ahí surgió La reina del punk (Ma Non Troppo, 2018) cuyo argumento se centra en la figura de Nancy Spungen, una de las grupis más famosas de la historia, que como señala la www.fundeu.es, es una palabra que suele aplicarse a todos aquellos seguidores de, –entre otros–, los “grupos musicales con la intención de lograr cierta intimidad o cercanía con la estrella a la que se sigue”. Pero esta es la definición académica, y aquí vamos a tocar otros palos.

Afirma la también autora de Cuentas pendientesContra las cuerdasLa puta que leía a Jack Kerouac La casa roja, que esta séptima novela se aleja del género negro, pero ¿eso es verdad o sólo lo parece?.., pregunto:

Se aleja de la novela negra. Evidentemente hay un contexto oscuro, un crimen y una cierta investigación, pero sí, se aparta bastante de lo que he hecho con anterioridad”.

Estamos hablando de su novela protegidos por el plástico blanco de una de las carpas que pueblan la Alameda de Colón de Las Palmas de Gran Canaria, espacio público en el que se ha celebrado durante once días el festival Rock & Books. La noche es agradable aunque la famosa humedad atlántica va calando sutilmente, pero eso no es óbice para conocer algunos apuntes de una mujer (Nancy) inteligente pero con una adolescencia marcada por lo que tiempo después se supo que era esquizofrenia. Tanto sufrió, que sus padres, incapaces de entender lo qué le ocurría optaron por internarla en un psiquiátrico: tenía diez años… y eso marca una vida, cualquier existencia, tanto fue que con diecisiete años abandona a la familia… “La vida de Nancy fue terrorífica, dijo Susana, añadiendo que tuvo la posibilidad de encauzar el rumbo, pero siempre aparece algo que hace imposible esa existencia normal, y llega a un punto en que “se cansa, y entiende que nunca podrá encajar, tener una vida normal como la de sus padres. Y opta por el lado salvaje, entrando en el mundo de las grupis en Filadelfia”, hasta su llegada a Nueva York y el descenso a los infiernos de la heroína… Y sí, me refiero a ese polvo.

Durante la presentación de La reina…, Hernández apunta un aspecto de aquel universo del fanatismo, del culto ciego, diría que demencial, de las grupis: Las ‘babys’ grupis (niñas de entre 12 y 13 años), que “visto con la perspectiva actual estaríamos hablando de pedofilia”, un aspecto que, según la escritora, daría para otro libro.

––El dolor, la búsqueda del amor y de si misma, ¿sirven estas palabras para definir a Nancy Spungen? “Perfectamente. En toda su vida, ella quería que la quisieran, pero cuanto más se esforzaba en ese sentido, conseguía el efecto contrario. Ella no sabía cómo alcanzar lo que buscaba, que no era otra cosa que el afecto, un vacío que de alguna forma llena cuando conoce a Sid Vicious, aunque esa relación se torne tóxica, destructiva, pero con un amor muy puro”.

No hace muchas líneas apuntaba algo sobre el descenso a los infiernos y miro a la escritora preguntándole a quién se debe reclamar, y claro Susana Hernández sonríe y apunta que tal extremo “es complicado, porque no existe ventanilla de reclamación. Cuando se está en el infierno lo único que hay es encontrar una salida, pero en el caso de Nancy no la había porque la destrucción la llevaba dentro”.

Hace tiempo que me ronda una duda (bueno, son varias, pero no es el caso) cuando leo determinadas novelas y me quedo con la impresión de que se opta por ensalzar la figura de individuos (bueno, también son personas ‘humanas’), con una existencia rayana en el egoísmo y otro tipo de ‘virtudes’, y claro, aproveché la oportunidad para trasladar esa cuestión a la escribidora.

––¿Cuando se realiza un trabajo literario de las características de La reina del punk (y no afirmo que este sea el caso) se corre el riesgo de identificarse de tal forma con el personaje hasta el punto de construir un panegírico? Y ella afirma que en su caso no es así, porque lo que perseguía “era darle a Nancy una visión algo más digna, porque es un personaje maltratado, machacado. Porque además de esa parte oscura, habíalgo más interesante: Ese era el objetivo”.

Y esto se acaba, no sin antes saber qué otros proyectos están al caer y sólo puedo decir, porque no sé más, que a principios de 2019 la escritora barcelonesa regresa a la novela negra, “es muy negra, no es policiaca y tampoco tiene que ver con mis personajes anteriores”.


©Texto: M.Á. Contreras Betancor

©Fotos: Isabel G. Álvarez de Sotomayor

©Publicación: Revista CONTRALUZ