Bonito era el diablo cuando niño

|M.Á. Contreras Betancor|

 

Disculpadme chicos, me entró jindama…

Se aproxima el final de otro año, y puesto que no soy muy aficionado a los resúmenes, en esta ocasión tampoco perderé el tiempo recapitulando en torno a lo bueno, medio pensionista o terrible que ha pasado por mi vida a lo largo y ancho de los meses, de esos meses de idéntico nombre –qué raro que nadie haya propuesto cambiar sus denominación–. Pero como aquí se escribe sobre novelas, ¡sorpresa!, me detendré en La llave de los misterios (Cazador de Ratas Editorial, 2018) escrita por Jesús Relinque (Cádiz, 1980).Y entonces llega la lectura…

Y su lectura ha sido una de esas experiencias que provocaron que este humilde leedor accediera a un particular estado de gracia, que pudiera recuperar el placer por la fantasía y la aventura en estos tiempos tan adultos, a veces o casi siempre, tan adustos, tan miserables. Pues bien, hace unas semanas tuve la fortuna de adquirir una copia de La llave… y con ella fui ‘abriendo’ los encantos de una ciudad milenaria –Cádiz mediante–, de la mano de un grupo de niños, de adolescentes, que se adentran en los misterios y leyendas de la urbe atlántica, cuya humedad corona sus aceras. Me sumergí en esas penas y quebrantos del acoso escolar que –muy pocas veces– recibe el debido escarmiento; del compañerismo de un grupo de ‘pringaos’ con más ganas de disfrutar de la vida que aquellos otros que los observan desde una supuesta atalaya de superioridad, y sobre todo, me atraparon el sentido de la amistad y el gran corazón de Juan, el chiquillo sobre el que pivota la historia: respeto y amor hacia sus padres (y el abuelo Eulogio) y pasión por la lectura.

Y llega el final…

Un aspecto que entiendo destacable es la querencia que demuestra Jesús Relinque por los hábitats mágicos, de otra forma no se puede entender el cuidado con el que los construye y desarrolla… Llegados a este punto creo de justicia aplaudir a estos autores que se han decantado por la literatura de género y están dotando a sus historias de la suficiente calidad literaria, ahuyentando los tópicos y salvando las trampas en forma de contradicción en la que está  inmersa una parte del mundo académico que aún muestra, como afirma José María Merino: “el desprecio general de lo fantástico, junto al respeto que se mantiene ante Kafka, Cortázar, García Márquez o Cunqueiro, como si no perteneciesen, prosigue el académico de la RAE, “en gran medida al campo de lo fantástico”.

La llave… además de ser una novela juvenil más que recomendable, también es un trabajo pensado para el lector adulto y así deben entenderse esos guiños a varios episodios de la historia de España (tirabuzones mediante), y la cruel represión, –el entierro de los sentimientos– en la época franquista.

Ignoro si servirá de algo, pero como lector estoy de enhorabuena por haber dispuesto de esta llave (en su cuarta edición) que me ha descubierto una ciudad y sobre todo a un escritor, a un contador de historias fantásticamente pegado al suelo.


©Texto: M.Á. Contreras Betancor

©Publicación: Revista CONTRALUZ