Los ojos del asfalto

|M.Á. Contreras Betancor|

 

La ciudad del viento, y según cuentan las crónicas, una de las más corruptas de los Estados Unidos de Norteamérica, la sede de los Bulls, la Torre Willis y urbe hasta la que se mudó Kelsey Grammer (Frasier) para dar rienda suelta a un alcalde la mar de golfo. Y sobre todo, su nombre está íntimamente ligado al gansterismo encarnado en la figura de Alphonse Gabriel Capone (su ‘querido’ hijo adoptivo). Me refiero a Chicago. Difícil ¿verdad?

Pues bien, Ray Celestin se ha elaborado una buena novela que bajo el título de El blues del hombre muerto (Alianza Negra, 2018 [Traducción de Mariano Antolín Rato]) hace una brillante disección de esa ciudad allá por el año 1928, en la que están presentes la inmensa figura del trompetista, del maestro Louis Armstrong, junto con una serie de personajes, que van desde dos investigadores de la agencia de detectives Pinkerton, –uno de ellos es Ida, una mujer de raza negra– un fotógrafo forense y un solucionador de problemas en el seno de las organizaciones mafiosas.Y muertes, y ojos en el asfalto que fijan la ‘mirada’ en otros ojos que no quieren ver.

Esta novela, además, es una muestra clara como el agua del lago Michigan, de lo que se entiende como escrito en negro, vamos, es una novela negra; un retrato descarnado de las miserias humanas en un maldito hábitat regado de agujas que perforan venas, del racismo evidente y de ese otro autoimpuesto, como el que observa Dante durante su estancia en una de las playas de la ciudad donde se “habían acabado imponiendo la segregación… no por una ley oficial, sino debido a cierto consenso social”.

Regada por el jazz y el blues, este trabajo del novelista británico gira alrededor de la desaparición de una chica de clase alta, el envenenamiento de varios poderosos, (la locura de la ley seca) con efectos devastadores en gentes corrientes; lleva al lector de paseo por el cinturón negro de Chicago, una ciudad en llamas… “un faro de caos urbano que iluminaba como una puesta de sol las llanuras del Medio Oeste” y cuenta los prolegómenos de un combate de boxeo –el combate de la cuenta larga– entre Gene Tunney y Jack Dempsey celebrado en el Soldier Field: “En un ring en otra parte de la ciudad, se produjo un elegante acto de violencia: un hombre se impuso a otro, y el país rugió”.

Pero también ocurrió algo más.


©Texto: M.Á. Contreras Betancor

©Publicación: Revista CONTRALUZ