Juanjo Braulio: “En el género negro nos quedan campos por explorar”

 

|M. Á. Contreras Betancor|

Juanjo Braulio (Valencia, 1972), estudió Enseñanzas Artísticas en la Sant Eskils Skola de Eskilstuna (Suecia). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Politécnica de Valencia. Trabajó en la delegación valenciana de Diario 16 y en el diario Las Provincias, en RTVV, en el Suplemento Semanal XL (Grupo Vocento), la agencia Colpisa y el diario ABC. Un compendio de sus columnas de opinión fue publicado en forma de libro bajo el título La escalera de Jacob (2004). También ha publicado En Ítaca hace frío (2014) un libro de viajes sobre Suecia y Sucios y malvados, (Ediciones B, 2017), con la que fue finalista en Tenerife Noir 2018.

 

No aguanto a la gente que está todo el día en fa sostenido menor” (Daniel) ¿Demasiada gente sucia y malvada?

Muchísima. Todos somos sucios y malvados en alguna ocasión [Braulio recuerda la cita de Chesterton que aparece al principio de la novela]. Llevamos dentro un canalla agazapado pero nuestras educación y las circunstancias vitalesnos permiten tener a ese monstruo bajo control.

Sucios y Malvados es una novela coral equilibrada: Un ejercicio intenso.

El género tiene unos cánones que hay que respetar y opino que en algunos casos así debe ser. Pero el reto para hacer mi novela consistía en una estructura que está poco explotada, me refiero a la novela negra coral, al margen del protagonista castigado por los clichés: el investigador inadaptado, marginal, borracho, drogadicto… Considero que la literatura negra aún tiene recorrido, todavía hay caminos que no hemos explorado.

Modesta aprendió que la única cosa a la venta que siempre tendrá compradores es la carne, sea para comérsela o para follársela…

Un dato que figura en la novela dice que en el año 2016 los españoles se gastaron 550 millones de euros en ir al cine y 3.200 millones en prostitución y en libros no busqué el dato para no deprimirme. Hay un problema añadido, según un informe de Medicos Mundi, que indica que sólo en la ciudad deValencia hay –aproximadamente– 1.600 mujeres que ejercen la prostitución: eso es una barbaridad, entre otras cosas porque el 60% de ellas están forzadas con diferentes tipos de control, que pasan por el vudú y la brujería o la amenaza a sus familiares.

Ese grupo de mujeres que se reúnen junto a la tumba de la reina María de Castilla, que hacen justicia al margen de la Justicia, porque como afirma la Tía Sol: “hace tiempo que el Derecho se cargó a la justicia”.

[Sonríe] Igual que la pedagogía se cargó a la educación y el periodismo a la verdad. La pregunta que sobrevuela toda la novela tiene que ver con ¿cuándo es justa la justicia?

Los diálogos entre Charo y Manuela hacen las veces de oasis en la narración.

Durante el proceso de escritura fui consciente que la historia era demasiado negra, oscura y necesitaba un punto de respiro para el lector. Así que cuando ellas se encuentran aquí no habrá nada sórdido ni sangre, pero tenían que cumplir con su función, no podían aparecer sin motivo alguno. Ellas hacen avanzar la trama en otra dirección, Charo y Manuela eran unas de las bisagras más importantes que conectaban al resto de los personajes; y existe otro aspecto en el que me empeñé: no existe ninguna descripción física de esas dos mujeres, sólo hablan. A esto me refería cuando dije que en el género negro nos quedan campos por explorar, hacer que el lector esté más cerca del escritor, y eso implica pedirle un poco de esfuerzo: en el caso de Charo y Manuela, yo me helimitadoa los diálogos y que ellos recrearan su cara, su aspecto;se logra unaexperiencia lectora más intensa, una comunión entre el escritor y el lector.En la novela negra nos quedan sitios donde no hemos estado, por ejemplo, crear personajes sin descripción, que únicamente hablen.


©Texto: M.Á. Contreras Betancor

©Publicación: Revista CONTRALUZ

©Foto: Tenerife Noir-Candilejas Producciones

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