Carlos Augusto Casas: “Uno de los problemas del género es caer en la repetición de ciertos personajes”

 

|M. Á. Contreras Betancor|

 

Carlos Augusto Casas, (Madrid, 1971). Escritor y periodista. Comenzó su carrera en Diario 16. Después de pasar por la agencia EFE ejerció como periodista de investigación para TVE, Antena3, Cuatro y Telecinco. Y con la novela Ya no quedan junglas adonde regresar (M.A.R Editor, 2017) ha irrumpido en el panorama literario nacional sin medias tintas.

 

Ha ganado el VI Premio Wilkie Collins, Morella Negra, Novelpol y el Tenerife Noir; además es finalista en el Silverio Cañadas. Y todo esto con su primera novela.

Es increíble que con la primera novela pase todo esto. Más allá de los premios, que siempre son importantes, y más si es la primera novela, también sirven para darte un empujón y para que empieces a creer que eres un escritor, y sobre todo para que tengas más ganas de escribir la segunda. Pero lo principal es que la novela gusta, porque uno escribe para que le lean.

¿Prefiere la dulzura de la mentira o la amargura de la realidad? ¿Son compatibles?

Son compatibles. En el fondo creo que nos gusta un poco que nos mientan, porque la realidad es muy dura y vivimos un poco en estas realidades paralelas y vemos el mundo –en esas realidades paralelas– más bonito de lo que es y nuestras vidas más interesantes de lo que son. Luego viene la realidad y te da dos hostias. Creo que las dos visiones pueden convivir.

La vejez nos hace…

He descubierto (cosas que pasan cuando escribes) que la vejez me da miedo, más que morirme. Van desapareciendo cosas que son tuyas, y no sólo en el aspecto físico: ganas de hacer, la memoria… Pero viendo lo que está ocurriendo con la gente mayor [reivindicando unas pensiones dignas], ellos tienen mucho que decir y hacer aunque traten de apartarlos. Eso ocurre en mi novela y la realidad me está dando la razón.

El protagonista es un señor de 72 años; rara avis en la novela negra.

Era algo que tenía muy claro porque no quería entrar en los clichés de la novela negra. Me apetecía que el personajes principal fuera distinto, porque uno de los problemas del género es caer en la repetición de ciertos personajes. Hay historias negras que se pueden contar sin que las protagonice un detective deprimido y alcohólico, ni por un policía o un periodista. Muchísimas historias negras están ahí para contarlas y la novela no tendría sentido sin el Gentleman. Es más, tuve mucho miedo (un temor relativo al ser mi primera novela) en que los lectores no se identificaran, y al final ha sido uno de los aciertos de la novela.

¿Creemos en la suerte como quien se aferra a un clavo ardiendo para no ver el truco del mago?

Sí. Seguimos pensando en la fortuna, pero la suerte se la tiene que buscar cada cual; que todo no está escrito, y por mucho que se toque madera, sin el trabajo diario las cosas no pasan. Pero bueno, es una forma de descargarnos la responsabilidad de nuestras vidas… es algo humano.

Si el mundo actual está diseñado por psicópatas ¿qué terapia se debe emplear para contrarrestar tan perniciosos efectos?

Es verdad lo que dice Turón en mi novela. No sé si son psicópatas pero los comportamientos son psicopáticos: el hecho de que sean déspotas, que aprieten al de abajo, se sigue considerando como sinónimo de buenos profesionales. Hombres y mujeres –ejecutivos agresivos– están bien aceptados en el mundo profesional y eso es uno de los males ¿Cómo combatirlos?, es complicado porque en el mundo de las empresas, la política, y sobre todo del poder, esos comportamientos psicopáticos están muy aceptados. He tenido auténticos psicópatas como jefes y es cuando menos he rendido; no es nada bueno, ni empresarial ni vitalmente.

¿Nos estamos quedando sin ‘junglas’ adonde regresar?

Ya nos hemos quedado sin ellas [sonríe] –aunque siempre hay que tener esperanzas–. Pretenden que seamos conformistas, y al igual que durante la crisis nos decían: “esto es lo que hay”, creo que hay junglas a las que regresar, y sobre todo, junglas por las que luchar.


©Texto: M.Á. Contreras Betancor

©Publicación: Revista CONTRALUZ

©Foto: Tenerife Noir-Candilejas Producciones

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