Olga Mínguez Pastor: “El tiempo no lo cura todo”

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Olga Mínguez Pastor, (Elche, 1979) Licenciada en Historia por la Universidad de Alicante, compagina su trabajo como profesora de Secundaria con la narrativa y la dramaturgia teatral. Ganadora del VII Premio Wilkie Collins de novela negra con La absurda existencia de Dalila Conde (M.A.R. Editor, 2018).

 

 

¿Cuándo una existencia deja de ser absurda?

Creo que nos colgamos ese sambenito cuando decimos: es absurdo lo que hago, siento o digo. Todos hacemos algo por alguna razón y sentimos que no tiene porqué ser absurdo.

Que la violencia sea intrínseca al ser humano no significa que debamos resignarnos

Atravesamos un momento en el que parece que estemos resignados a esa violencia. Vemos en las noticias que han asesinado a otra mujer y ya nos resbala. Estamos completamente anestesiados y no debería ser así, tenemos que empezar a reaccionar, porque si no, como sociedad, vamos a acabar muy mal.

Y de repente el premio Wilkie Collins de novela negra

Una sorpresa impresionante porque, además, es mi primera novela. Yo vengo del mundo del teatro y no sabía cómo iba a funcionar, incluso dudaba de si iba a ser capaz de escribir una novela completa. Es un premio que han ganado autores a los que admiro muchísimo. Siento un inmenso placer.

¿Se podría afirmar que usted es una dramaturga atrapada por el género negro?

En parte sí, porque el género negro –hasta hace unos pocos años- nunca había estado entre mis lecturas, pero fue a raíz de mi pertenencia a un club de lectura que el especialista en el género me abrió las puertas y comencé a engancharme muchísimo. Hasta tal punto, que por ahora, la línea que quiero seguir en novela será el género negro.

¿Qué es lo que el tiempo nunca podrá curar?

La pregunta hace referencia a mi segunda obra de teatro Lo que el tiempo nunca curó. Sostengo que no es cierto que el tiempo lo cure todo. Las cicatrices están ahí, y a veces duelen muchísimo y son visibles. Hay gente que quizá las sabe tapar mejor, pero las hay que no pueden. Ese pasado que tenemos, que nos va conformando como persona; de tal modo que es imposible olvidarnos. No, el tiempo no lo cura todo.

¿Las sensaciones son el combustible del que se nutre Olga Mínguez Pastor?

Las sensaciones y los impulsos. Muchas veces me muevo por impulsos, porque veo algo que me golpea y necesito sacarlo y la vía que utilizo es la literatura. En mi cuarta obra de teatro se habla sobre la homofobia en el fútbol [aunque algunos le dijeran que el balompie y el teatro fueran incompatibles] Un día fui testigo como Elche diez personas manifestaban su repulsa ante el último asesinato de una mujer, pero unas horas después miles de ilicitanos salieron a la calle porque el Elche Club de Fútbol había descendido de categoría por temas administrativos. Ese impacto se fue transformando en rabia. Y entendí que sí, que el fútbol es importante, pero vamos a hablar de esa parte oscura: del machismo y la homofobia, porque da la impresión que está anclado en el siglo XVII.

Nuevos proyectos

Tengo proyectada una novela juvenil yuna obra de teatro, pero [en el último caso] el tema es sumamente duro: los niños asesinados por sus padres en elrégimen de visitas y cada vez que leo una noticia en ese sentido, me echo a llorar. Me está costando mucho pero es muy necesario. En cuanto a novela negra, está programada una trilogía (protagonizada porLeonardo Vélez, el inspector jefe de la Absurda existencia de Dalila Conde).

Aprovecho la coyuntura para que la escritora ilicitana explique dónde está la línea que diferencia una novela juvenil de un libro para colorear

He visto que muchos autores cambian el lenguaje porque piensan que los adolescentes son tontos. Y los adolescentes no son tontos. Creo que la clave está en tratar temas que a ellos les interese, pero a los autores nos cuesta llegar ahí, quizá porque es el momento en el que más tonterías hemos hecho. Pero es una fase esencial porque te vas conformando como persona. Hay que tratarlos como personas: ni como tontos ni como críos.


©Texto: M.Á. Contreras Betancor

©Publicación: Revista CONTRALUZ

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